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Viajes Baratos

Historias de viaje – Frontera

CRUZANDO LA FRONTERA DE HONDURAS A NICARAGUA

Ese día salimos muy temprano desde Zambrano, dónde nos estábamos alojando en Honduras, a eso de las 7 am. Llegamos a él gracias a couchsurfing, donde el mismo nos contactó para invitarnos.

Era un viaje no muy largo, algo así como 224 kms, y aunque habíamos escuchado que las distancias se hacían muy largas, jamás pensamos que sería para tanto. Tomamos un bus directo hasta nuestro destino en guasaule, para así poder cruzar la frontera.

El viaje fue eterno, a pesar de haber salido tan temprano, la calidad de las calles, y los mismos trabajos que estaban haciendo, convirtieron el viaje de 200kms en un viaje de algo menos de 12 horas.

En un momento del viaje, debido a que el bus se había quedado algo vacío, nos cambiaron a otro bus, y en este cambio, sin darnos cuenta, perdimos una billetera con el dinero que teníamos para comer ese día y cruzar la frontera. No era mucho, pero por la poca accesibilidad, nos dejaba en una posición bastante incómoda. Cuando me di cuenta, volví al bus, pero siendo un país muy diferente a los europeos, claramente ya no había nada, habíamos perdido ese dinero.

Como consecuencia, cuando llegamos esa tarde a la ciudad, no teníamos dinero para prácticamente nada. Como era tarde, nos recomendaron no cruzar a esa hora la frontera, ya que había un alto riesgo de que nos asaltaran. Las motos que nos ofrecían hacer el cruce nos cobraban un precio que no podíamos pagar, por lo que desistimos de esa idea.

A esa hora, y por lo limitado de nuestro presupuesto, nos pusimos a negociar con un alojamiento que había, y por suerte, accedió a alojarnos por un precio realmente bajo. Mientras estaba en esta negociación, noté como había una persona que estaba atento escuchando mi historia. Era un joven de unos 25 años, al que la verdad no di mucha importancia en principio.

Luego de conseguir el buen precio, se acercó a mi y me dijo que sentía mucho lo que me había ocurrido, y que nos invitaba a comer, y que si queríamos cruzábamos al día siguiente con él la frontera. La verdad es que pensé que era alguien que quería compañía así que asentí, y le dije que lo viéramos después…

En eso, entramos con las cosas a la habitación, y cuando salimos, el nos estaba esperando, se estaba quedando en el mismo hotel que nosotros. Al salir, nos dijo que nos invitaba unos pollos con papas fritas que vendían en el local de al lado, pero nosotros por cortesía, aunque algo hambrientos, nos negamos. El insistió, que si no era eso, que fuera un café, y debido a su insistencia y buena disposición, terminamos accediendo.

Esa conversación fue bastante interesante. Nos empezó a preguntar si habíamos cruzado a EEUU, si teníamos problemas para ingresar, entre otras cosas. Esto, la verdad es que nos generó bastante desconfianza, él era excesivamente cortés, venía de el Salvador, donde uno sabe que es un país bastante complicado, y sus preguntas nos hacían pensar que podría tener algún otro interés. Nos dijo que tenía una parcela en Nicaragua, y que si queríamos, que fuéramos con él, y nos alojaba gratis. Nos contó que venía con unos amigos, y que por problemas que tuvo al cruzar la frontera, tuvo que dejar a sus amigos ahí y que iría al día siguiente a encontrarse con ellos.

Una historia bastante extraña. A pesar de ésto, el tipo fue bastante agradable, efectivamente nos invitó unos pollos con papas fritas, y sin pedirnos nada a cambio, se ofreció a llevarnos al día siguiente en su camioneta.

Esa noche nos despedimos, y quedamos que al día siguiente, nos juntábamos a las 8 am, y que cruzábamos juntos.

Ese día, cuando ya nos acostamos, con gery conversábamos de lo extraña de la situación. Empezamos a imaginar que quería convertirnos en mulas de contrabando de drogas, entre otras cosas. Decidimos aceptar el viaje cruzando la frontera, pero acordamos que le diríamos que no a ir a su parcela. Nos rehusabamos a juzgarlo si en realidad no lo conocíamos, pero tampoco podíamos confiar tanto en alguien que no conocíamos.

Esa noche, dormimos bastante bien, y por la mañana nos levantamos para juntarnos con él y partir. Él estaba listo antes de la hora, y se veía muy ansioso. Tomamos nuestras cosas, y partimos rumbo a su auto. Al salir, el primer auto que vimos era un auto de lujo, nos miramos con gery con la idea de que si ese era el auto, obviamente que habían drogas de por medio. Pero él siguió caminando, por lo que a los pocos segundos, supimos que aquel auto no era el de él.

Finalmente llegamos a una camioneta, de una cabina, por lo cual ofreció a gery a que se fuera adelante mientras yo me iba en el pick up. Obviamente, luego de todas las historias que pasaron por nuestra cabeza, no era algo que permitiríamos, así que insistimos en que ella también se fuese conmigo atrás. La cosa es que partimos, y unos cuantos metros antes de la frontera, nos dice que nos bajemos, y que nos juntemos después de cruzar la frontera. Nos pareció algo raro, pero bueno, a esas alturas, qué libamos a hacer…

Hicimos todos los trámites (proceso bastante largo y tedioso), y caminamos hasta el pórtico de entrada a Nicaragua, donde nos dimos cuenta que teníamos un trámite mal hecho, por lo que me tuve que devolver. En ese momento, él ya había cruzado y se encontraba esperándonos. Luego del mal rato, todo parecía bien, y partimos rumbo a la ciudad de León. Nunca quedamos en nada en relación a lo de la parcela, pero se suponía que ese era nuestro destino. El viaje duró algo más de 2 horas, y hasta nos regaló unas naranjas para que comiéramos durante el camino. El viento se sentía muy fuerte, el camino era hermoso, y la verdad es que nos sentíamos muy felices y libres en ese pick up.

Finalmente, al llegar a león, para en un servicentro, y nos dijo que nos dejaba ahí, ya que tenía que seguir su camino. Nosotros, por la ayuda, le regalamos un vasito pequeño de adorno con símbolos de Chile, que andábamos trayendo justamente para regalarle a la gente que nos ayudaba, y al dárselo, él dijo que también tenía un regalo para nosotros. Entró a la cabina del auto, abrió unas bolsas, y sacó una Hamaca tejida con varios colores. Nos contó brevemente que su familia se dedicaba a la venta de hamacas, y que era un honor para él que nos quedáramos con una.

Nos despedimos cariñosamente, y nosotros seguimos nuestro viaje, con una gran lección.

La ayuda y el amor puede venir desde cualquier parte, y a veces por nuestros prejuicios, no estamos dispuestos a aceptarla. Finalmente el robo fue un detalle, con su ayuda, lo que ahorramos al cruzar la frontera, fue mucho más de lo que nos robaron. Y lo mejor de todo, hicimos un nuevo amigo.