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Viajes Baratos

Historias de Viaje – Tiroteo Nueva York

TIROTEO EN NUEVA YORK

Hace algunos años, me fui a estudiar inglés a Philadelphia. La experiencia fue realmente increíble. Tenía sólo 17 años y con la libertad que obtuve al estar en un país tan lejano al mío, completamente dependiente de lo que mis padres me podían dar, me sentía en mi mejor momento. Pasaba la mayor parte del tiempo en clases, entraba a las 8:30 de la mañana y salía alrededor de las 3:30 de la tarde. A esa hora, en el invierno norteamericano prácticamente no puedes hacer nada, así que usaba ese tiempo para compartir con la familia que me recibió y practicar mi inglés lo más posible.

A través de la universidad en la que estudiaba, a veces se hacían viajes o actividades extracurriculares. Así fue como aprendí a andar en snowboard, conocí algunas ciudades alrededor de Philadelphia como Boston y Atlantic City. Y me codeé con mucha gente de más de 20 países diferentes.

Hice algunos amigos, pero como era muy joven comparado con el resto de mis compañeros, muchas veces me quedaba sin compañía para hacer planes.

Así fue como un fin de semana en que nadie quiso acompañarme, partí rumbo a Nueva York. Era la primera vez que iba, y más encima, iba sólo. Partí ese día temprano al barrio chino (donde podía conseguir el pasaje más barato), compré pasaje de ida y vuelta, y me fui como un campeón sentado en el bus. Al llegar, compré un mapa, y me dispuse a hacer todo lo que se podía hacer en un día.

Nueva York

Empecé por la estatua de la libertad, dónde me di cuenta al llegar a la isla, que para subir había que tener reservaciones previas. Por suerte, luego de conversar con el guardia y rogarle que me diera una oportunidad, ya que era posible que nunca más fuera a estar en ese lugar, accedió y me dejó subir. Luego de eso, me sentía aún más ganador. Había vencido a las reglas del turismo neoyorquino!

Al volver a Manhattan, me fui caminando al lugar dónde solían estar las torres gemelas. En esos años, básicamente te encontrabas con una zona de construcción, y una muralla que conmemoraba a las victimas. Luego de unos minutos, me fui caminando hasta la calle broadway y me dispuse a caminar hasta llegar a la zona del Times Square. Debo haber caminado unas 3 o 4 horas, y mientras lo hacía me encontré con una manifestación en contra del gobierno de China, donde entregaban unos panfletos con imágenes muy explícitas acerca del abuso que éste cometía hacia su gente, y sus niños. La verdad, es que hasta antes de eso, jamás me había cuestionado algo relacionado con el tema. Al llegar al times square quedé loco, todas esas luces, y gente eran algo increíble, jamás había visto algo como eso. Di unas vueltas por ahí, y seguí mi camino hasta el central park. Al llegar, ya era tarde, cerca de las 5 y ya era hora de devolverme. Pude darme cuenta de lo gigantesco que era, pero para recorrerlo, necesitaría volver un día más. Tomé el metro hasta el barrio chino, y me dispuse a encontrar mi bus. Comenzaban a caer algunas gotas de lluvia, y más la hora que era, ya estaba bastante oscuro.

Luego de dar algunas vueltas, ya mareado con el mapa, no sabía dónde más buscar. Tenía el pasaje de vuelta, pero no podía encontrar el bus de regreso. Ya se estaba oscureciendo más, eran casi las 6:30 y yo aún divagaba por las calles del barrio chino. En eso, mientras cruzaba una calle, escucho un sonido muy fuerte, levanto la cabeza, y mis ojos enfocan en primer plano un hombre con rasgos asiáticos corriendo en dirección hacia mi, y luego, más atrás, a otro hombre asiático disparando, otra vez en dirección hacia mi. En este momento ya había al otro lado de la calle, y lo único que se me ocurrió hacer fue ponerme detrás de un poste de semáforo. En ese momento, el asiático al que disparaban dobla por esa calle a su izquierda, y sigue corriendo, mientras el que disparaba se detiene a menos de un metro mio, da unos 3 o 4 disparos, y sigue corriendo por la calle desde donde yo venía. Todo esto lo recuerdo en cámara lenta. En ese momento crucé la calle, y me di cuenta que había muchos locales, y la gente miraba asombrada todo lo que ocurría.

Me di una vuelta más, y cuando volví vi como el asiático al que disparaban volvió al mismo lugar donde nos cruzamos, claramente herido, y se sentó en el pórtico de unos departamentos que había por ahí. A los pocos segundos, un número exagerado de patrullas policiales rodearon el pórtico, e intentaron ayudarlo.

No sé donde estuve dando vueltas entre que crucé la calle y que volví a ese mismo lugar, pero luego de ésto, entré en razón y me di cuenta que era suficiente búsqueda del bus. Me fui a un terminal que había visto anteriormente, compré el ticket, y me subí a otro bus.

Por primera vez, me di cuenta cómo todo puede cambiar de un segundo a otro, por circunstancias completamente aleatorias. Me fui todo el camino pensando en lo que hubiese sido si alguna de esas balas me hubiese llegado. Estaba a miles de kms de mi casa, a cientos de kms de la familia que me recibió, y había vivido una experiencia que nunca olvidaría. Un niño tremendamente afortunado, que se creía el rey del mundo, en un segundo, gracias a una experiencia cercana a la muerte, se dio cuenta lo pequeño que era, lo frágil que era la vida. Hoy, 13 años después, recuerdo ese momento, como si hubiese sido ayer…